La diferencia entre un proyecto que avanza y uno que se estanca suele estar en la experiencia del equipo que lo ejecuta. Más allá de certificaciones, la experiencia se refleja en decisiones técnicas, manejo de riesgos y capacidad de anticiparse a problemas.
¿Qué define a un consultor experimentado?
- Ha vivido implementaciones reales, no solo escenarios ideales.
- Entiende el impacto técnico y el impacto en el negocio.
- Sabe cuándo simplificar y cuándo escalar.
- Puede explicar soluciones complejas en lenguaje claro.
Esto es especialmente crítico en proyectos de transformación, donde los errores se pagan caro.
Los consultores que han trabajado en distintos países e industrias aportan una visión más amplia:
- Conocen patrones que funcionan (y los que no).
- Entienden marcos regulatorios diversos.
- Se adaptan rápido a distintos niveles de madurez tecnológica.
Esa experiencia acumulada reduce curvas de aprendizaje y mejora la toma de decisiones.


