Copilot sin gobierno de datos: productividad con riesgo 

Microsoft Copilot puede acelerar el trabajo diario de forma significativa, pero su impacto depende directamente de qué datos ve, cómo los interpreta y bajo qué reglas opera. Sin un marco de Data Governance claro, la promesa de eficiencia puede transformarse en un riesgo operativo, legal o reputacional. 

Copilot trabaja sobre la información que ya existe en el entorno Microsoft 365: correos, documentos, chats, archivos en SharePoint o OneDrive. Esto significa que: 

  • Si un documento está mal clasificado, Copilot puede usarlo. 
  • Si los permisos no están bien definidos, Copilot puede mostrar información sensible. 
  • Si existen múltiples versiones de un mismo archivo, Copilot no sabrá cuál es la fuente correcta. 

El problema no es la IA, sino la madurez del manejo de la información. 

Las organizaciones que obtienen valor sostenido de Copilot suelen haber trabajado previamente en: 

  • Clasificación de información (confidencial, interna, pública). 
  • Modelos de acceso por rol (quién puede ver, editar o compartir). 
  • Gestión del ciclo de vida del dato (qué se conserva, qué se archiva, qué se elimina). 
  • Políticas de seguridad y cumplimiento integradas en Microsoft Purview. 

Lejos de frenar la adopción, estas prácticas permiten que Copilot opere con confianza, tanto para usuarios como para áreas legales y de compliance. 

En lugar de intentar “ordenar todo” antes de habilitar Copilot, muchas organizaciones avanzan por fases: 

  1. Definen áreas piloto con información estructurada.
  2. Ajustan permisos y políticas según uso real.
  3. Escalan progresivamente a otras áreas. 

Copilot no reemplaza la gestión de datos, la hace visible. Y esa visibilidad obliga a madurar. 

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