
Mauricio Monge
Corporate Marketing & Communications Manager, Novacomp

Mauricio Monge
Corporate Marketing & Communications Manager, Novacomp
Introducción
En el desayuno ejecutivo que Novacomp y Oracle organizaron para alcaldes y jefes de tecnología de municipalidades costarricenses, Jaime Figueres abrió la conversación alejándola de la tecnología misma y llevándola al terreno de la gestión pública, hacia las decisiones que toma hoy una municipalidad, la información con la que cuenta para tomarlas y el margen de error que puede asumir.
Tres tipos de IA, tres preguntas distintas
Antes de hablar de herramientas, propuso distinguir tres tipos de IA según la pregunta que resuelven. La IA predictiva estima qué probablemente ocurrirá, por ejemplo la probabilidad de mora en tributos municipales o la demanda futura de un servicio. La IA generativa interpreta y comunica información, como resumir un expediente, redactar un oficio o explicar un reglamento a la ciudadanía en lenguaje simple. La IA agéntica ejecuta acciones dentro de reglas definidas, por ejemplo detectar un expediente incompleto, consultar los requisitos faltantes y notificar al funcionario encargado. Cuanto más se avanza de una categoría a otra, mayor debe ser el control, la trazabilidad y la validación humana sobre lo que la IA ejecuta.
Un marco de gobernanza que cualquier municipalidad puede adaptar
Esa distinción se conecta con un marco de gobernanza que una municipalidad puede adaptar sin depender de un equipo legal extenso. Basta definir qué usos de IA quedan permitidos sin restricción, cuáles requieren aprobación de un comité o encargado de área, y cuáles quedan fuera de discusión por su riesgo legal, ético o reputacional. Ese marco se apoya en ocho principios de uso, entre ellos la supervisión humana sobre cualquier decisión, la protección de datos sensibles y la verificación individual de quien valida el resultado antes de aplicarlo.
De la idea a una solución institucional
Para pasar de la idea a un uso concreto dentro de la municipalidad, Figueres planteó una ruta de cuatro pasos:
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Idea: una hipótesis concreta sobre un proceso que vale la pena mejorar.
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Experimento: una prueba con un grupo pequeño de casos, para comprobar un supuesto crítico.
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Prototipo: una versión funcional del flujo completo, revisada por personas.
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Solución institucional: una herramienta validada, documentada, con dueño y con métricas de impacto.
Para decidir cuál iniciativa priorizar primero, propuso evaluar cada opción según su impacto en el servicio, su viabilidad con los datos y herramientas disponibles, la urgencia de resolver el problema y el riesgo de que la solución se equivoque, un criterio especialmente relevante en un entorno donde ese error puede afectar a un ciudadano o comprometer un presupuesto público.
El mensaje central de la charla
La gobernanza de la IA en el sector público, según planteó Figueres, empieza por ordenar decisiones, datos y encargados, antes de escalar cualquier herramienta. Esa base necesita sostenerse en una infraestructura capaz de operarla con seguridad y continuidad, en trámites diseñados para que la ciudadanía note la diferencia.


