
Mauricio Monge
Corporate Marketing & Communications Manager, Novacomp

Mauricio Monge
Corporate Marketing & Communications Manager, Novacomp
Cuando Novacomp decidió posicionarse como una firma AI First, una de las primeras preguntas que me hice fue: ¿cómo comunicamos esto sin sonar como todos los demás? Porque la ola de comunicación corporativa sobre inteligencia artificial que inundó el mercado en los últimos dos años generó un problema real: todo suena igual.
‘Soluciones de IA para transformar tu negocio.’ ‘Impulsamos la innovación con inteligencia artificial.’ ‘Llevamos la IA al corazón de tu organización.’ Son frases que podría haber escrito cualquiera y por eso no las escribe nadie. Son ruido, y el ruido no construye posicionamiento.
La pregunta que me hago antes de escribir cualquier pieza de comunicación de Novacomp es la misma que me enseñaron en mis años de periodismo: ¿qué es lo específico y concreto que hace que esto sea verdad y no solo una declaración de intención?
‘tenemos IA’
‘reducimos en 10 días el tiempo que le tomaba a una aerolínea obtener un análisis de sus rutas’
El marketing de tecnología fracasa cuando comunica capacidades. Funciona cuando comunica consecuencias. La diferencia entre ‘tenemos IA’ y ‘reducimos en 10 días el tiempo que le tomaba a una aerolínea obtener un análisis de sus rutas’ es la diferencia entre una declaración y una prueba.
Antes de entrar al mundo del marketing corporativo, trabajé en medios y en agencias de PR. Esa experiencia me dejó una convicción que sigo usando todos los días: la credibilidad se construye con especificidad, no con generalidades. Un periodista que escribe ‘la empresa tuvo un buen año’ no está diciendo nada. Un periodista que escribe ‘los ingresos crecieron 23% impulsados por tres contratos en banca’ está contando una historia verificable.
El marketing B2B tiene el mismo problema. Las empresas de tecnología hablan en abstracto porque es más seguro, las generalizaciones no pueden ser cuestionadas ni falsificadas. Pero tampoco convencen a nadie. Un CIO que ha visto mil presentaciones de ‘transformación digital’ y ‘soluciones end-to-end’ ya no escucha esas palabras. Las filtra automáticamente.
Lo que sí escucha es: ‘trabajamos con una entidad financiera en Perú que tardaba 3 días en generar reportes regulatorios, hoy los genera en minutos, automáticamente, en el formato exacto que exige el regulador.’ Eso no es marketing. Es evidencia. Y la evidencia construye confianza.
Cuando empezamos a construir la narrativa AI First de Novacomp, el mayor riesgo que identifiqué no era no decir suficiente, era decir demasiado de lo mismo que ya todos estaban diciendo. El mercado de comunicación sobre IA está saturado de promesas. Lo que escasea son organizaciones que hablen desde la experiencia real de implementación.
Esa fue la decisión editorial más importante: posicionarnos no como evangelistas de la IA, hay miles de esos, sino como practicantes. Personas y equipos que han acompañado implementaciones reales, que saben dónde fallan los proyectos, que conocen los dolores específicos de sectores concretos y que pueden hablar de todo eso con la autoridad que da haberlo vivido.
Eso cambió completamente el tipo de contenido que producimos. En lugar de artículos sobre ‘el futuro de la IA’, producimos artículos sobre ‘por qué los pilotos de IA no escalan y qué hace diferente a los que sí lo logran’. En lugar de comunicados sobre ‘nuevas capacidades’, publicamos casos donde nombres concretos, problemas concretos y resultados concretos cuentan la historia por sí solos.
El marketing como parte del posicionamiento estratégico
En Novacomp, el equipo de marketing no comunica lo que la empresa hace — co-construye el posicionamiento de lo que la empresa quiere ser. Eso implica un nivel de alineación con la dirección estratégica y con los equipos comerciales que no siempre existe en las organizaciones, y que requiere una conversación permanente sobre qué historias contar, para quién y con qué propósito.
La narrativa AI First no es un tagline que se aplica a los materiales existentes. Es una reconfiguración de cómo Novacomp se presenta al mercado — y esa reconfiguración tiene que ser consistente en cada artículo de blog, cada comunicado de prensa, cada post en LinkedIn, cada conversación comercial y cada propuesta que sale de la firma.
Esa consistencia es lo que convierte una campaña de marketing en posicionamiento real. Y el posicionamiento real, el que se instala en la cabeza de un CIO cuando piensa ‘necesito un socio para mi proyecto de IA’, es el activo de marketing más valioso que existe. No se construye en un mes. Se construye con cada pieza de comunicación que dice algo verdadero, específico y relevante para la persona correcta.


