
Luis Gómez
Chief Sales Officer LATAM de Novacomp

Luis Gómez
Chief Sales Officer LATAM de Novacomp
He acompañado a clientes de la banca durante 20 años. Y si hay algo que ese tiempo me enseñó, es que en la banca no se compra tecnología. Se compra tranquilidad.
El Director de Tecnología de un banco está poniendo en juego su reputación profesional. Si funciona, nadie lo llama. Si falla, lo llaman a él primero.Esa presión define todo en el proceso de venta. Y los vendedores que no la entienden pierden antes de empezar. El sector financiero tiene fama de ser conservador, lento para decidir y exigente en los procesos de evaluación. Todo eso es verdad. Pero hay otra cara de esa moneda que no se menciona tanto: cuando un banco confía en usted, es el cliente más leal que puede tener. He visto relaciones comerciales con instituciones financieras que duran 10, 15, 20 años. No porque no haya competencia, la hay, y es feroz. Sino porque cambiar de proveedor tecnológico en banca tiene un costo y un riesgo tan altos que, si la relación funciona, nadie quiere tocarlo. Eso significa que el trabajo más importante no ocurre en el cierre. Ocurre en los primeros 90 días después del cierre, cuando el cliente está observando si lo que prometiste corresponde a lo que estás entregando. Ese período define si tienes un cliente por dos años o por veinte. Cuando era más joven y tenía menos años en ventas, llegaba a las reuniones con una presentación preparada y la gana de mostrar todo lo que sabíamos hacer. Con el tiempo aprendí que eso era exactamente lo que no había que hacer. Los mejores cierres que he tenido en mi carrera comenzaron con reuniones donde hablé poco y escuché mucho. Donde hice preguntas que el cliente no esperaba, no sobre tecnología, sino sobre el negocio: ¿cuál es la presión regulatoria que más les está quitando el sueño este año?, ¿qué proceso interno les cuesta más dinero del que debería?, ¿qué le dijo el auditor la última vez que no les gustó escuchar? Esas preguntas abren conversaciones que ningún catálogo de productos puede abrir. Y cuando la propuesta llega, ya no es una propuesta genérica. Es la respuesta a un problema que el cliente siente como propio. Eso es lo que en Novacomp llamamos acompañamiento. No es una promesa de marketing. Es una forma de trabajar que aprendí en muchos años de campo y que veo reflejada en la cultura de esta empresa.


